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Tengo artrosis en las manos, ¿cómo puedo aliviar el dolor?

La artrosis en las manos es una de las consultas más frecuentes en fisioterapia, especialmente a partir de los 50 años. Muchas personas acuden preocupadas tras recibir un diagnóstico radiológico, asociándolo automáticamente a dolor crónico, rigidez permanente o pérdida inevitable de funcionalidad. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y, en la mayoría de los casos, más esperanzadora.

En este artículo te explicamos qué es la artrosis en las manos, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica y, sobre todo, cómo puede manejarse el dolor y la limitación funcional desde la fisioterapia. Comprender el proceso es el primer paso para recuperar confianza en el movimiento y mejorar la calidad de vida.

¿Qué es la artrosis en las manos?

La artrosis es una enfermedad articular caracterizada por cambios progresivos en las estructuras que forman una articulación: cartílago, hueso subcondral, cápsula articular, ligamentos y musculatura circundante. En las manos, afecta principalmente a las articulaciones interfalángicas distales y proximales (dedos), así como a la articulación trapeciometacarpiana del pulgar (rizartrosis o artrosis del pulgar).

Durante años se ha descrito la artrosis como un proceso de “desgaste”, pero hoy sabemos que no es simplemente eso. Se trata de un proceso dinámico en el que el tejido intenta adaptarse a las cargas que recibe. En este contexto, pueden aparecer cambios estructurales visibles en pruebas de imagen, sin que necesariamente exista dolor o pérdida funcional.

Es importante destacar que la artrosis es muy frecuente y forma parte del envejecimiento normal de las articulaciones. Tener artrosis en las manos no significa, por sí mismo, que vaya a doler o a limitar de forma grave la vida diaria.

Síntomas habituales de la artrosis en las manos

Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra y no siempre guardan relación directa con el grado de artrosis observado en una radiografía.

Los más frecuentes son:

  • Dolor articular, generalmente mecánico (aparece con el uso y mejora con el reposo)
  • Rigidez, especialmente por la mañana o tras periodos de inactividad
  • Disminución de la fuerza de prensión
  • Sensación de hinchazón o aumento de volumen articular
  • Dificultad para realizar tareas finas como abotonar, escribir o abrir frascos
  • Aparición de nódulos óseos en los dedos (nódulos de Heberden y Bouchard)

Es importante aclarar que no todas las personas con artrosis presentan todos estos síntomas, ni con la misma intensidad.

Artrosis no es igual a dolor constante

Uno de los mensajes más importantes es que tener artrosis no implica necesariamente tener dolor. Muchas personas presentan cambios artrósicos en las manos sin ningún tipo de molestia. En este artículo explicamos más en detalle por qué ocurre esto.

El dolor suele aparecer de forma intermitente y está muy relacionado con las llamadas fases inflamatorias o “brotes”. Durante estos periodos, la articulación se vuelve más sensible, puede aparecer inflamación local y aumenta la rigidez y la limitación funcional. Entre brotes, muchas personas pueden estar prácticamente asintomáticas.

Además, el dolor no depende solo del estado de la articulación. Factores como el nivel de actividad, el estrés, el descanso, la fuerza muscular o incluso las creencias sobre la enfermedad influyen en cómo se percibe el dolor.

Comprender esto ayuda a reducir el miedo al movimiento y evita caer en el reposo excesivo, que suele empeorar la función a medio y largo plazo.

¿Cómo se diagnostica la artrosis en las manos?

El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica y la exploración física. Es importante realizar una buena valoración para diferenciarlo de la artritis reumatoide. El profesional sanitario valorará:

  • Tipo de dolor y evolución
  • Rigidez matutina
  • Limitaciones funcionales
  • Presencia de deformidades o inflamación
  • Fuerza y movilidad de la mano

Las pruebas de imagen, como la radiografía, pueden mostrar cambios típicos de artrosis (estrechamiento del espacio articular, osteofitos, esclerosis), pero no deben ser el único criterio para explicar los síntomas. Es muy frecuente encontrar artrosis en radiografías de personas sin dolor.

Por ello, el enfoque actual pone el acento en la clínica y en cómo la persona se siente y se mueve, más que en lo que muestra la imagen.

Manejo del dolor y los síntomas desde la fisioterapia

La fisioterapia tiene un papel fundamental en el tratamiento de la artrosis en las manos. El objetivo no es “curar” la artrosis, sino mejorar el control del dolor, mantener la movilidad, aumentar la fuerza y optimizar la función.

1. Educación y autogestión

Entender la enfermedad reduce el miedo y mejora la adherencia al tratamiento. Saber que el movimiento es seguro y beneficioso es clave para mantener la actividad diaria.

2. Termoterapia: calor y frío

  • Parafina: muy utilizada en artrosis de manos. El calor profundo ayuda a disminuir la rigidez, relajar los tejidos y aliviar el dolor, especialmente antes de realizar ejercicios.
  • Baños de contraste: alternar agua caliente y fría puede mejorar la circulación y ayudar en fases inflamatorias leves.
  • Frío local: útil durante brotes con inflamación y dolor intenso.

3. Ejercicio terapéutico específico

El ejercicio es uno de los pilares del tratamiento. Debe ser individualizado y progresivo. Algunos ejemplos incluyen:

  • Ejercicios de movilidad activa de dedos y muñeca
  • Apertura y cierre de la mano de forma controlada
  • Ejercicios de oposición y pinza con el pulgar
  • Fortalecimiento con pelotas blandas, masilla terapéutica o bandas elásticas
  • Ejercicios de coordinación y destreza manual

Realizados de forma regular, estos ejercicios ayudan a mantener la movilidad, mejorar la fuerza y reducir la percepción de dolor.

4. Terapia manual

Las movilizaciones articulares suaves, el trabajo de tejidos blandos y las técnicas de descarga pueden aliviar el dolor y mejorar la movilidad, especialmente en fases de rigidez.

5. Protección articular y adaptación de actividades

Aprender a distribuir mejor las cargas en la vida diaria es fundamental. Algunas recomendaciones habituales son:

  • Evitar agarres mantenidos muy fuertes
  • Usar utensilios con mangos más gruesos
  • Alternar tareas y descansar entre actividades repetitivas
  • Utilizar férulas funcionales en momentos concretos si es necesario

6. Abordaje global del dolor

El dolor en la artrosis no es solo local. El sueño, el estrés y el nivel de actividad física general influyen en los síntomas. Un enfoque global mejora los resultados a largo plazo.

¿Cuándo consultar a un fisioterapeuta?

Es recomendable acudir a fisioterapia cuando:

  • El dolor interfiere en las actividades diarias.
  • Aparecen brotes frecuentes.
  • Existe pérdida de fuerza o movilidad.
  • Se tiene miedo a mover la mano por temor a empeorar la artrosis.

Un plan personalizado puede marcar una gran diferencia en la evolución de los síntomas.

En conclusión, la artrosis en las manos es una condición frecuente, pero no necesariamente incapacitante ni dolorosa de forma constante. El dolor suele aparecer en fases concretas y puede manejarse eficazmente con un enfoque activo y bien planificado.

La fisioterapia ofrece herramientas basadas en evidencia para aliviar el dolor, mantener la función y mejorar la calidad de vida. Con información adecuada, ejercicio específico y estrategias de autocuidado, es posible convivir con la artrosis de manos de forma activa y segura.

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Autora: Paula del Toro Eguiluz. Fisioterapeuta especializada en dolor musculoesquelético y ejercicio terapéutico. CPFCM nº col. 16002.

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