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Rodillas

1No entienden de edad ni de sexo, y la mayoría de la población acaba sufriendo por su causa en algún momento de su vida. El dolor de rodilla es el problema de las sociedades desarrolladas. Vivimos más, nuestros trabajos son más sedentarios y pasamos de estar parados muchas horas a correr o hacer deportes más complejos: esquí, tenis, triatlón, rugby, fútbol…La lista es interminable. Y muchas veces sin la preparación adecuada y con sobrepeso. Las lesiones deportivas, los accidentes de tráfico y sus secuelas y la artrosis son las tres causas principales del deterioro de nuestras articulaciones, con diferentes lesiones o enfermedades según la edad de las personas.

La evolución no siempre ha venido en nuestra ayuda. Pasamos horas enteras en sillas ergonómicas, pero rara vez caminamos para ir al trabajo. Luego nos volcamos en estilos de vida saludables pero en exceso, para compensar las horas sentados, el sobrepeso o escapar del estrés, intentando mantener a los 40 o 50 años las facultades que teníamos a los 20 o a los 30. Ahí está, por ejemplo, la afición a maratones, ultramaratones o triatlones, practicados cada vez más por personas de edad elevada, en teoría para escapar de la tensión de sus trabajos.

Así, sabemos que el contraste sedentarismo/deporte intenso es un gran enemigo de nuestras rodillas, las articulaciones más grandes del cuerpo, que nos permiten andar, saltar, correr, agacharnos o realizar multitud de movimientos. Por este motivo, duelen tanto: porque paran de usarse. Nadie, tenga la edad que tenga, sea mujer u hombre, está exento de padecer esta molestia. Solo en Estados Unidos, supone un tercio de las consultas al traumatólogo. Estas son las razones habituales del dolor.

1. Práctica de deporte con demasiada intensidad, sobre todo fútbol y esquí. El exceso de ejercicio en deportistas es un motivo frecuente de molestias. El sobreuso (giros bruscos, paradas…) puede conllevar a generar lesiones en la articulación.  En deportes como el esquí o el fútbol, los meniscos y ligamentos soportan una mayor presión y el riesgo de sufrir una lesión aumenta, por lo que conviene adoptar una serie de precauciones. Practicar regularmente ejercicios que fortalezcan la musculatura de los muslos (especialmente el cuádriceps) y realizar un buen calentamiento previo a la actividad ayuda.

Cuándo acudir al médico

Si el dolor aparece sin traumatismo previo y, sobre todo, en personas con más de 60 años o individuos con sobrepeso, acuda al doctor. Puede tener artrosis. Es importante pedir cita con el especialista antes de que el dolor sea insoportable. Así como si la rodilla, al doblarse, produce un chasquido, se bloquea o deforma; o si el paciente ha notado una pérdida de capacidad funcional importante, rigidez u otra limitación que, previamente, no tenía.

2. Sobrepeso: Las rodillas sostienen nuestro cuerpo y un exceso de kilos perjudica su ’supervivencia’ y acaba generando molestias.

3. Elección errónea del calzado. La forma en la que los pies impactan sobre el suelo cuando hacemos ejercicio puede tener también repercusiones en la articulación. Debemos recurrir a la zapatilla deportiva adecuada y, sobre todo, a aquella que se ajuste de forma personalizada a la pisada de cada uno. La elección desafortunada del zapato es uno de los principales ‘castigos’ a las rodillas por parte de las mujeres. El motivo: el uso de tacones. El uso de tacón, que obliga a realizar pasos cortos con las rodillas semiflexionadas, perjudica seriamente la articulación.

Corrobora sus palabras un estudio llevado a cabo por la Universidad de Iowa (EE. UU.) en el que participaron 15 mujeres. Los investigadores seleccionaron zapatos de tres alturas diferentes (planos, de 5 centímetros y de 8 centímetros) con los que las participantes caminaron y en cuyo interior se colocaron sensores, acelerómetros y cámaras de medición. De este modo, observaron que el tacón determinaba algunas características de sus andares, más lentos y con zancadas más cortas, a medida que aumentaba la altura del mismo. También se registró una mayor compresión de la rodilla al usar los tacones más elevados. Esto significa que el uso prolongado y caminar con tacones podría, con el tiempo, contribuir al deterioro de las articulaciones y provocar una artrosis de rodilla.

La extensión completa de la rodilla es la verdadera posición de descanso. Ir con ellas flexionadas supone aumentar las solicitaciones mecánicas sobre las mismas, y puede contribuir a su desgaste y a la sobrecarga de los tendones del cuádriceps y rotuliano.

4. La realización de gestos cotidianos. Adolescentes deportistas y adultos jóvenes, especialmente mujeres, son los que más suelen referir molestias en las rodillas al levantarse de la silla tras horas de parón o al bajar escaleras y pendientes. La razón fundamental se llama ‘condromalacia rotuliana’, y está causada por un daño en el cartílago que recubre la parte posterior de la rótula de la rodilla. Si la razón es postural, la fisioterapia ayuda.

5. Artrosis y vejez. Según la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS), esta enfermedad es común en las personas de mediana edad. En España, afecta a dos millones de ciudadanos. Se desarrolla de forma lenta, pero el dolor empeora con el paso del tiempo. Se trata de la patología músculo-esquelética crónica más frecuente. Puede afectar a 1 de cada 5 personas mayores de 60 años, llegando a invalidar al 10% de la población que la padece, sobre todo cuando afecta a la cadera, la rodilla o la columna.

Una rodilla sana puede flexionarse y enderezarse sin dificultad, gracias a un tejido blando y de bajísima fricción llamado cartílago hialino, que cubre, protege y amortigua los extremos de los huesos que forman parte de ella. Entre estos huesos, hay dos meniscos (cartílagos) en forma de C que actúan como ‘amortiguadores’ de la articulación de la rodilla. La artrosis se produce por el desgaste de estos cartílagos. La genética también influye en el desarrollo de la dolencia.

Medidas de prevención

  • Cuando la rodilla duele, es por algo. Acuda a su médico para practicar una cuidadosa exploración física y radiológica.
  • Potencie la musculatura de las extremidades inferiores para prevenir lesiones. ¿Y si hace 30 sentadillas todas las mañanas?
  • Realice estiramientos antes de iniciar la actividad física.
  • Recuerde que la natación y la bicicleta son los principales aliados de la articulación. En general, el ejercicio suave o moderado.
  • En caso de molestias, detenga la actividad física y consulte a su médico.
  • La terapia alternante de calor y frío va bien para las lesiones articulares, y complementa otros tratamientos.
  • La ingestión de analgésicos y antiinflamatorios puede aconsejarse en algunos casos, pero siempre por indicación médica.
  • Pierda peso y no cargue con objetos pesados. En el caso de tener que levantar objetos, recuerde hacerlo con las rodillas flexionadas

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