La cadera es una de las articulaciones más importantes del cuerpo humano, esencial para el movimiento y la estabilidad del tren inferior. Su estructura compleja permite una amplia variedad de movimientos, pero también la hace susceptible a lesiones. Una de las afecciones más comunes y menos comprendidas es la lesión del labrum de la cadera.
El labrum acetabular es un anillo de cartílago fibroelástico que recubre la cavidad de la cadera (acetábulo). Su función principal es aumentar la estabilidad de la articulación al profundizar el encaje para la cabeza del fémur. Cuando este tejido se lesiona, puede provocar dolor, limitación del movimiento y, si no se trata adecuadamente, degeneración articular a largo plazo.
En este artículo exploraremos las principales causas de la lesión del labrum de la cadera, así como los tratamientos disponibles que permiten a los pacientes recuperar su calidad de vida y función articular.

¿Qué es el labrum de la cadera?
El labrum acetabular es una estructura cartilaginosa que actúa como un sello alrededor de la cabeza femoral. Su función es:
- Mejorar la estabilidad de la articulación.
- Mantener la presión intraarticular.
- Proteger el cartílago articular del desgaste.
- Distribuir la carga de manera uniforme durante el movimiento.
El labrum también contiene terminaciones nerviosas, lo que explica el dolor significativo que puede provocar su lesión.
Causas de la lesión del labrum
Las lesiones del labrum de la cadera son una de las patologías de cadera más frecuentes, pudiendo ser el resultado de múltiples factores, y a menudo se presentan en combinación. Las causas principales incluyen:
Es la causa más frecuente. El FAI se produce cuando existe una alteración estructural en la forma del fémur o del acetábulo. Existen dos tipos principales:
- Tipo CAM: el cuello del fémur tiene una protuberancia que choca con el labrum al mover la cadera.
- Tipo PINCER: el acetábulo cubre en exceso la cabeza femoral, causando fricción.
Ambos tipos generan un contacto anómalo y repetitivo que termina lesionando el labrum.
2. Traumatismos o lesiones agudas
Un golpe fuerte en la cadera, como los que ocurren en deportes de contacto o caídas, puede provocar un desgarro súbito del labrum.
3. Movimientos repetitivos o sobreuso
Actividades deportivas como el fútbol, hockey, danza, gimnasia o artes marciales, que implican rotaciones, giros y flexión extrema de la cadera, pueden generar microtraumatismos acumulativos que desgastan el labrum con el tiempo.
En personas con displasia (una cavidad acetabular poco profunda o malformada), el labrum tiene que compensar la falta de cobertura ósea y soporta más carga, haciéndolo propenso a lesionarse.

5. Degeneración relacionada con la edad
Con el envejecimiento, el cartílago pierde elasticidad y resistencia. Esto puede llevar a la aparición de desgarros degenerativos en personas mayores, incluso con poca actividad física.
Síntomas comunes lesión del labrum
Una lesión del labrum de la cadera puede pasar desapercibida en sus etapas iniciales, pero los siguientes síntomas son característicos:
- Dolor en la ingle, que puede irradiar al muslo o glúteo.
- Sensación de chasquido o bloqueo en la cadera al moverla.
- Rigidez o disminución del rango de movimiento.
- Dolor al estar sentado por periodos prolongados.
- Inestabilidad articular o sensación de que la cadera “falla”.
En algunos casos, los síntomas son intermitentes, lo que puede dificultar el diagnóstico temprano.
Diagnóstico
El diagnóstico adecuado es fundamental para establecer el mejor tratamiento. Incluye:
1. Evaluación clínica
El médico o fisioterapeuta realizará una historia clínica detallada y explorará físicamente la cadera mediante maniobras que reproducen el dolor, como el test de FADIR (flexión, aducción y rotación interna de cadera) o la prueba de Patrick (flexión, abducción y rotación externa de cadera), entre otras.
2. Imágenes médicas
- Radiografías: útiles para detectar deformidades óseas como el FAI o displasia.
- Resonancia magnética (RMN): permite observar los tejidos blandos y visualizar directamente las lesiones del labrum.
- Artro-RMN: se inyecta un contraste en la articulación para mejorar la precisión de la imagen, siendo la técnica más eficaz para detectar desgarros del labrum.
Tratamiento médico y fisioterápico
Existen dos enfoques principales: tratamiento conservador y quirúrgico. La decisión de tratar de modo conservador o acudir a cirugía depende de múltiples factores: intensidad del dolor, funcionalidad, demanda del paciente (deportistas vs sedentarios), cambios degenerativos, morfología ósea subyacente, duración de los síntomas, tolerancia al tratamiento no invasivo.
Tratamiento conservador
Suele ser la primera opción, especialmente si los síntomas son leves o moderados. El objetivo es aliviar el dolor, mejorar la función y la mecánica articular y retrasar o evitar la cirugía.
1.Reposo relativo y modificación de la actividad
Se recomienda evitar o bien disminuir la carga de las actividades que exacerban el dolor, como aquellas actividades con flexión profunda, rotación interna forzada, movimientos que generan pinzamiento, al menos en las fases iniciales.
2. Fisioterapia
Es el pilar del tratamiento conservador y suele incluir:
- Evaluación y tratamiento del control neuromuscular de la cadera, pelvis y tronco.
- Fortalecimiento de musculatura abductora, rotadores externos, glúteos, musculatura del core.
- Movilidad articular (sin forzar) para mantener amplitudes funcionales seguras.
- Ejercicios progresivos de carga, propriocepción y reeducación del patrón motor.
- Evitar ejercicios que reproduzcan pinzamiento hasta que la tolerancia mejore.
- Es importante hacer una reevaluación periódica y, si después de un período razonable (generalmente de 3 a 6 meses) no hay mejoría o hay empeoramiento, se debe replantear la estrategia de tratamiento, incluyendo la opción quirúrgica.
3. Medicación
Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o analgésicos ayudan a reducir el dolor y la inflamación.
4. Infiltraciones
Las infiltraciones de corticoides o ácido hialurónico dentro de la articulación pueden aliviar el dolor temporalmente.
Tratamiento quirúrgico
Se indica cuando el tratamiento conservador falla o en casos severos. Los objetivos principales de la cirugía son reparar o reconstruir el labrum para restaurar su función y corregir las deformidades óseas asociadas. Existen muchos tipos de cirugía de labrum, pero la que más se suele realizar es la artroscopia de cadera. Es la técnica quirúrgica más común y mínimamente invasiva. Permite:
- Reparar o suturar el labrum desgarrado.
- Tratar deformidades óseas asociadas (como el FAI).
- Desbridar (limpiar) los fragmentos lesionados si la reparación no es posible.
Los resultados suelen ser muy favorables, con altas tasas de retorno al deporte y mejoras en la calidad de vida.
Pronóstico y recuperación
La recuperación depende de varios factores: el tipo de lesión, el tratamiento realizado y el compromiso del paciente con la rehabilitación.
Después de una artroscopia, la mayoría de los pacientes pueden:
- Caminar con muletas durante 1-3 semanas.
- Volver a actividades diarias normales en 6-8 semanas.
- Retomar deportes entre 3 y 6 meses, dependiendo de la exigencia física.
En casos tratados de forma conservadora, la recuperación puede ser más lenta, pero muchos pacientes logran una vida activa y sin dolor.
Prevención
Aunque no todas las lesiones del labrum se pueden prevenir, es posible reducir el riesgo mediante:
- Calentamientos adecuados antes de hacer ejercicio.
- Evitar movimientos repetitivos que sobrecargan la cadera.
- Fortalecer la musculatura del core y glúteos.
- Mantener una buena movilidad articular.
- Consultar con un especialista ante los primeros síntomas de dolor inguinal o limitación del movimiento.
En conclusión, la lesión del labrum de la cadera es una patología frecuente que puede tener un impacto significativo en la calidad de vida. Reconocer los síntomas y actuar tempranamente es clave para evitar complicaciones mayores. Con un diagnóstico preciso y un enfoque terapéutico adecuado, la mayoría de los pacientes pueden recuperar la funcionalidad de su cadera y volver a sus actividades cotidianas o deportivas con éxito.
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Autora: Paula del Toro (Fisioterapeuta)


