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IMPORTANCIA DE LOS FACTORES PSICOSOCIALES EN EL DOLOR

El dolor es una experiencia multidimensional. Esto quiere decir que el hecho de tener o no dolor y que este sea más o menos intenso no depende solamente de la estructura corporal.

La parte física o biológica del dolor conforma la dimensión sensorial-discriminativa, que hace referencia a todos los factores relacionados con la percepción sensorial del dolor, pero este también depende de otras dos dimensiones: la dimensión cognitivo-evaluativa y la motivacional-afectiva. La primera es la que analiza e interpreta el dolor en función de la sensación y lo que puede ocurrir (creencias sobre el dolor), y la segunda comporta el aspecto emocional del dolor.

Por lo tanto, que se perciba o no un estímulo concreto como doloroso no depende solo de la naturaleza de ese estímulo, si no también de los miedos, el contexto en el que se da, las experiencias previas, las creencias sobre dolor, la atención que se le de, el catastrofismo, las emociones, y todos estos factores determinarán el percibir o no dolor y la intensidad de este.

El modelo de tratamiento que se utiliza hoy en día en el ámbito de la salud es el modelo biopsicosocial y, por lo tanto, los factores psicosociales son, todos aquellos factores que forman la parte psicológica y social de ese modelo.

La parte psicológica es la que conforma el área cognitiva (del pensamiento) y emocional de la persona, incluyendo las creencias, las expectativas, las emociones, los miedos, los niveles de autoeficacia, etc.

En cambio, la parte social es la que involucra todos aquellos aspectos relacionados con la interacción del sujeto con el medio ambiente, el trabajo, la familia, la comunidad, etc. Los factores sociales son la satisfacción labora, el apoyo social y familiar, el nivel socioeconómico, el nivel educativo, etc.

En fisioterapia es importante, por lo tanto, tener en cuenta que el paciente no es sólo una estructura o algo puramente físico, y que dos personas con la misma patología y las mismas características de la misma pueden tener una experiencia dolorosa completamente diferente. No es lo mismo si una de estas tiene niveles más altos de ansiedad, o si está insatisfecha laboralmente, o si no se siente apoyada socialmente, o si considera que no va a poder recuperarse nunca, y un largo etcétera. Todo esto influye en el dolor, y no siempre podemos controlar estos factores, aunque hemos de tomarlos siempre en consideración, mejorar aquellos que estén bajo nuestro control (por ejemplo las falsas creencias), y derivar cuando sea necesario (como en casos de depresión).

Autora: Paula del Toro (Fisioterapeuta)

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